El medio 65YMÁS informa de que el nuevo Anteproyecto de la Ley Antitabaco, aprobado por el Consejo de Ministros, amplía la prohibición de fumar y vapear a terrazas, marquesinas de autobús, piscinas colectivas e instalaciones deportivas. Sin embargo, mantiene la excepción introducida en 2010 que permite habilitar zonas específicas para fumadores en residencias de mayores y centros de personas con discapacidad, siempre que estén señalizadas y cuenten con ventilación independiente.
El artículo recoge distintas voces. Organizaciones de mayores defienden que las residencias son el domicilio de quienes viven en ellas y que debe respetarse su autonomía, mientras que profesionales sanitarios y asociaciones antitabaco recuerdan que no existe un nivel seguro de exposición al humo y reclaman entornos 100% libres de tabaco.
En este contexto, María Urtasun Lanza, miembro de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP), destaca que la prioridad debe ser proteger siempre frente al humo del tabaco y, en particular, frente al tabaquismo pasivo. Subraya que este es un ejemplo de cómo en la aplicación de la normativa se cruzan la protección de la salud colectiva y el respeto a la autonomía personal de las personas residentes. Por ello, considera que la excepción actual responde a una “fórmula intermedia” que intenta conciliar ambas dimensiones.
El debate pone sobre la mesa un reto importante: cómo avanzar hacia entornos más saludables y libres de humo en espacios tan sensibles como las residencias de mayores.
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