El pasado 21 de septiembre asistimos a la apertura del Espacio de Salud del Ateneo de Madrid, que este curso empezó con un tema de plena actualidad: «VIH/sida hoy: los retos que nos quedan». Participaron Julia del Amo, Oliver Marcos, Santiago Moreno y José Alcamí, con Débora Álvarez como moderadora. Fue una tarde de mucho nivel y os dejamos aquí las ideas que más nos llamaron la atención.

Los ponentes coincidieron en que la situación ha mejorado mucho a lo largo de todos estos años de pandemia de VIH, tanto en cobertura como en investigación e innovación. Aun así, recordaron una cifra que da que pensar: de los cerca de 40 millones de personas que viven con VIH en el mundo, alrededor del 23 % todavía no tiene acceso al tratamiento antirretroviral.

Julia del Amo planteó dos retos que nos parecen clave. El primero es internacional: la retirada de fondos por parte de Estados Unidos ha supuesto un retroceso en derechos humanos y, por desgracia, ha dado alas a la discriminación y al estigma, que son caldo de cultivo para cualquier epidemia. El segundo está en casa: tenemos que reducir las desigualdades dentro de nuestro propio país. Los casos nuevos están bajando, pero no de la misma forma en todos los grupos. Las personas nacidas fuera de España, por ejemplo, no se están beneficiando igual de esa bajada. Oliver Marcos añadió las desigualdades entre territorios: cada comunidad autónoma ofrece distintas prestaciones y de distinta manera. Es algo que ya sabíamos, pero conviene seguir diciéndolo en voz alta.

Una de las frases de la tarde fue de José Alcamí: «el VIH ha sido como una locomotora que ha arrastrado la generación de conocimiento para otros muchos problemas de salud, no solo para el propio VIH». También nos recordó dónde estamos hoy. El tratamiento ha avanzado muchísimo, pero sigue siendo para toda la vida, porque el VIH todavía no se cura, y una vacuna está aún muy lejos. Donde sí hay grandes avances es en tratamientos que impiden que la enfermedad se desarrolle, que se transmita e incluso que se produzca la infección, y que además se administran con intervalos cada vez más largos entre dosis.

Prevención, participación y no discriminación

Julia del Amo defendió una prevención combinada que junte estrategias biomédicas, de comportamiento y estructurales. Entre las estructurales, subrayó una que es imprescindible: el acceso universal a la salud. Sin él, las desigualdades están servidas. Y con esas desigualdades no solo no acabaremos con la epidemia, sino que la brecha crecerá y seguirán aumentando los casos entre las personas más vulnerables.

Nos gustó mucho la idea de Oliver Marcos de que todo el mundo tiene que formar parte de este engranaje. Cualquiera puede infectarse, así que la tarea es de todos. Y las personas que viven con VIH, o que están en situación de más riesgo, no pueden ser solo receptoras de protocolos. Tienen que participar activamente en todas las iniciativas, porque de ahí nace su éxito.

Para terminar, destacamos la llamada a volver a poner sobre la mesa el Pacto Social por la No Discriminación y la Igualdad de Trato asociada al VIH, que existe desde 2018. No podemos bajar la guardia: ahí está buena parte de la clave para seguir avanzando frente al VIH.

Agradecemos al Ateneo de Madrid que haya abierto su Espacio de Salud con un debate tan necesario, y seguiremos con interés las próximas sesiones del ciclo.